Me gustaría escribir unas líneas relacionadas con la teoría práctica o deliberativa, llegan con un poco de retraso, pero no importa, puesto que llegan :).Tras la práctica del jueves 10 de febrero y tras el "teatro" o representación que hicimos sobre dicha teoría nos embaucamos en un debate sobre las percepciones que habíamos tenido cada uno de nosotros representando bien a los alumnos o a la profesora en mi caso. Si habíamos sido capaces de transmitir aquello que se pretendía, llevar a cabo las sensaciones de cada uno de los personajes, etc.
Puesto que el resultado no fue el esperado, llegamos a la conclusión de que María, la profesora, tenía que pensar en lo que había pasado para replantearse las siguientes sesiones, debido a que la manera de aplicar los métodos para llevar a cabo sus principios no eran los adecuados. María tenía que hacer un análisis profundo y sofisticado, pero personal de lo ocurrido en clase.Durante el desarrollo de la clase y el debate posterior, pensé si realmente los monitores, profesores, educadores… consiguen siempre aquello que pretenden en “teoría” una vez llevado a la práctica, si siempre se van a casa con sus objetivos conseguidos sin cambiar sus principios, pero ¡NO!, esto no ocurre siempre.
De este pensamiento surgió mi conversación con Víctor, sobre mi forma de enseñar, mis métodos a utilizar hace 5 años y ahora, si existía alguna diferencia. Víctor me preguntó que si pensaba que ya había llegado a mi límite y contesté rotundamente que no. Yo sé que puedo seguir aprendiendo, formándome y mejorando cada día, por lo que me encuentro en un estado de reflexión-acción en forma de espiral según Víctor. Pero tras esto no pude evitar compararme con una compañera del trabajo, la cual se limita a cumplir los objetivos finales de forma analítica, sin que el niño disfrute, tenga la sensación de equivocarse… y simplemente por el mero hecho de querer ser mejor que el resto en cuanto a cumplir esas metas, pero no se da cuenta que si el proceso no es el adecuado, el resultado no es el mismo.
Nunca es tarde si la reflexión es buena. Compararse a veces es tan inevitable como estéril. De todas formas, puestos a comparar, a pesar de las dudas, el trabajo que supone analizar y cambiar tu forma de actuar, el desconcierto que a veces se produce ante al usencia de una guíon cerrado y preespecíficado, a la larga ¿quién crees que disfrutará más de su trabajo, tu compañera o tú?
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