martes, 15 de febrero de 2011

El ayer, el hoy y el futuro de la escuela

Últimamente he pasado más tiempo con mis abuelos, con mis padres y no ha pasado una tarde en la que mi abuelo no me contase sus batallas  en la escuela, en la mili o en la guerra civil y de cómo todo ha ido cambiando.

Los adolescentes de hoy tienen un panorama que dista mucho del que tuvieron sus padres. En la época de mis abuelos, había temas que ni siquiera podían nombrarse en las clases, lo que ordenaba papá o mamá iba a misa y estudiar era casi un lujo. Normalmente sólo podía estudiar un hermano, no siendo posible siempre, ya que  había que buscar trabajo para ayudar en casa.

Pero por muchos años que pasen, nos saldrán granos, nos enfrentaremos a los mayores, el amor tocará a nuestras puertas y caeremos en él… ¿pero y en la escuela? ¿Han cambiado las cosas? ¿Se estudian cosas más difíciles?

Si cerramos los ojos, nuestros recuerdos nos llevarán a buscar aquellos recuerdos que tenemos sobre nuestra infancia en la escuela. Recordaremos la primera vez que nuestro maestro escribió en la pizarra y lo contentos que nos sentimos por usar la tiza en ella; el momento en que vimos un pergamino gigante que el profesor desenrolló y se mostraba un mapa lleno de líneas que representaban ríos y montañas.
Recordaremos cómo el profesor de matemáticas usaba tablas con fórmulas que teníamos que aprender; cómo el profesor de dibujo utilizó un proyector de transparencias y pudimos sorprendernos con aquellas hojas de plástico que proyectaban gráficos en la pared; también las clases de Historia y cómo la profesora montaba con sumo cuidado una diapositiva tras otra eligiéndolas con mimo de entre muchas.
Recordaremos el uso del vídeo, los documentales de células y del origen de la vida que veíamos en él o cuando la profesora se enfadaba y nos ponía cara a la pared. En fin, recordamos multitud de anécdotas y de cómo los profesores proyectaban y presentaban la lección de cada día.
Ahora imaginad una herramienta que pudiera ser a la vez un mapa, una televisión, una radio, un vídeo, una pizarra, un proyector de transparencias y todo lo que han utilizado los profesores para desarrollar su trabajo. Imaginad más aún y visualizar el uso de esta herramienta no sólo para presentar el material, sino para que los alumnos trabajen sobre él y lo transformen, compartan la información con otros alumnos de otros lugares y además puedan ser evaluados en sus conocimientos.
La verdad es que no hay mucho que imaginar, a día de hoy es posible hacer todo eso con una sola herramienta, con un ordenador. Es cierto que en la escuela han cambiado cosas, pero ¿de qué tipo? El mobiliario sigue siendo el mismo, tal vez más ergonómico, más cómodo, el temario es el mismo, etc. Por lo tanto, puedo resumir diciendo que todo lo que ha cambiado han sido avances para facilitar la enseñanza al alumno, adaptarnos a las nuevas tecnologías, pero a fin de cuentas, la enseñanza es la misma aunque los niñ@s, adolescentes del mundo actual no se parezcan en nada a los de antes.
Ahora bien, tras mi pequeña reflexión quiero dejar ciertas preguntas que os sirvan para reflexionar a vosotros… Si las tecnologías han avanzado facilitando el proceso de enseñanza-aprendizaje ¿por qué los alumnos cada vez sacan peores notas y suspenden más asignaturas? Y si continuamos avanzando en las tecnologías ¿Qué ocurrirá con los estudiantes en el futuro, irán a mejor o a peor?

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